Miré la misma estrella que hace al día hace milenios
amarilla
la luz donde la sombra de un primer hombre
quiso
descubrir el profundo ojo de Dios
y, antes,
donde la primera plántula
alzó al
aire sus hojas como brazos adorando
donde la
eléctrica ameba
entibió
su tremor
primero
y,
antes
donde el
silencio abisal del planeta
dijo sus
primeras palabras
donde después
mucho después
Jesús
creyó ver la mirada del Padre
amarilla
estrella donde Napoleón midió
su
efímera grandeza
donde
Bolívar intuyó la nación sin noche
miré la
misma estrella
la miré
con mis
ojos simples
humildes
de mirar
vacíos
en las
tardes como esta
y seguí.
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