martes, 3 de enero de 2023

Semilla

Estás aún conmigo, a través del aire,

tal vez incluso contra el aire.

Aún sé que la habitación brumosa de tu infancia

permanece abierta para mí.

Acudo a ella de vez en cuando

y te cuido, todavía te cuido.

Allí reside la planta del amor nuestro.

 

Pero sé también,

porque soy la piel de la estrella,

que ahora, en este preciso instante infausto

(en que perdura nuestra ternura),

como un tiburón que al tiempo traga

de un bocado, infeliz, hambriento, carnicero,

ya existe en el aire la anatomía

de nuestras soledades.

 

Hay una sombra que deambula sola,

se alarga

y llega a ninguna parte.

Y un vacío en el que cabe el mundo.

 

Y el silencio.

 

Mi terror es aguzar el oído

y escuchar ese silencio.

 

Como un submarino atómico

que habrá de llevarse mi existencia,

sé que ese silencio

ya ha zarpado.

 

Me aferro a esa planta de maceta chica,

oro a sus raíces,

escondo allí

esta semilla. 




Metabolismo de la luz

Qué importa la muerte si existo ya en los átomos de la estrella células mías anhelarán desde siempre cargar la luz desde este fuego es...