No sé qué tanto de ti hay en mi
si este vaso de agua que
bebo
donde se ahogarán mis
lágrimas
fue tu sudor antiguo
la sal que otros amaron.
Tampoco sé
qué tanto de mí hay en
ti
si la hoguera de mi
piel nocturna
en otra piel desnuda
del olvido
que impidió la frialdad
definitiva
cobija hoy la boca con que
besas.
Sumas y restas de humedades,
vahos
colores que descendieron
al abrazo
de tonos que se encuentran
como por un pasillo de luz
contabilidad de los breves
temblores
registro del suave ardor
con que
te diste a otros para llegar a mi amor
el
mismo ardor con que amé ayer
para hoy ser tuyo por fin
y
mirarnos
largamente mirarnos.