El aire se respira enrarecido mientras del moho caliente asoma un rostro.
Siempre al fondo explotan los volcanes y el magma de la tierra viene por fin a reclamarme la roca parece decir, al acercarse "ya estuvo bien de pertenecer al tiempo la carne es la madre de la angustia".
Mientras tanto, previo al paisaje confirmo que todos los espejos son mordaces.
Busco al escribir la desembocadura de los ríos de sangre.
Jamás en la historia del tacto hallé un hogar donde me naciera la calma.
Al ver la erupción de los volcanes pienso si no serán ellos mi lugar en la tierra si no será la lava el lenguaje que mis letras buscan.
sombra donde débiles otoños se nos recuestan al alma como
damas cansadas, cuando tantas cosas eran aún posibles, cuando juntábamos las
manos y hacíamos de la sombra un pájaro