Fue en la noche oculta en cada noche
adentro
muy adentro
en el pentimento del día
donde la célula decidió
la aventura de ser otra
diferente a ella misma.
Ya surgías tú de la sombra
ya el aire intuía que pronto
plantarías tu piel por la avenida
emboscarías el tiempo
con esas manos tuyas
tan pequeñas y tan ágiles
hechiceras de caricias y escritoras
del sueño.
Tiempo después, hoy
me asomo a tu primer sutil
instante
y celebro el volumen de tu cuerpo
que desplaza la materia
que elimina la muerte
que da el nuevo sentido
a la vida.
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