domingo, 28 de septiembre de 2025

Palabras

I

 

De la palabra sangre

a la gota de sangre

(que aún desciende

por el vientre abierto a la última tarde

sorprendida del rigor del puñal)

solo hay estilo

 

un pequeño abismo

de maestría

en el arte de crear;

más o menos la distancia

entre el hombre

 

y Dios.

 

Por mucho que la palabra

eluda a la sangre

la sangre terminará

manchándola

pues toda palabra surge

del mismo lugar

de donde Dios proviene.

 

II

 

La luz del sol avanza puntual

a través

de las cortinas

y clava su filo

en el vientre del gato.

 

A esta altura del poema

y de la tarde

el gato me mira

claroscuro, herido

y, en su mirada

algo se va muriendo.

 

Desde luego

soy yo lo que se muere.



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