martes, 6 de febrero de 2024

Visitas

 Juntos,

visitamos el mar aquella vez.

 

Las olas nos golpeaban

y caíamos riendo en la arena.

 

Así el mar nos decía cosas

con el lenguaje del agua

que empuja y sumerge,

arropa y oculta,

que limpia y raspa

hasta sanar el alma.

 

Tu piel,

tejido milagro de la naturaleza,

repetía en silencio las rutas del sol

sobre mi cuerpo.

 

Siempre fuimos un ser que se busca sobre la tierra

para decirse cosas con el cuerpo y los objetos,

que es como la felicidad se comunica.

 

La sal en los ojos, ahora,

me recuerda los mares internos

aflorando:

estas lágrimas que viajan,

lentas,

mientras transitan el mundo

por primera y última vez,

vienen del océano.

 

Son como el océano

nos visita a nosotros.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Metabolismo de la luz

Qué importa la muerte si existo ya en los átomos de la estrella células mías anhelarán desde siempre cargar la luz desde este fuego es...