sábado, 19 de marzo de 2022

Hombres

Aquella vez regresaste

sudoroso y feliz,

con un bolso de señora

agarrado con ambas manos,

como si fuera

un animal que intenta huir.

 

Lo robaste en la avenida.

 

Todos lo supimos en la cuadra

y varios te admiraron.

Yo sentí cómo el vértigo

me traía los mensajes oscuros.

Carlitos, quien te acompañó,

lloraba, nervioso.

 

Una mujer regresó a su casa

desolada.

Tal vez otros niños, como nosotros,

no cenaron esa noche.

 

No obstante,

habíamos creado algo

real

en el mundo:

éramos

algo así

como

hombres.

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