martes, 29 de agosto de 2023

Mariposa

Acostada todo el día, sol nocturno,

te he visto ceder al embate del absurdo,

las sábanas ancladas a tu alma

succionando la sangre de naciones de antaño.

Pálida, miras con ojos secos

el avance sostenido del tiempo

en los tejados vecinos.

 

Te veo

y un incendio helado me quema las entrañas.

Pocas palabras quedan para retratar lo hermoso.

Mi lenguaje se suicida

cual llovizna que cesa.

 

Pero

(tenacidad del viento)

una mariposa imposible se filtra,

mariposa de aire, 

respirada.

Y, lenta en su aleteo,

se te para en un hombro.

Sonriendo, me miras.

 

-       Te ha elegido -te digo.

-       Y yo a ti -me contestas.

 

Desde ese día, una mariposa me visita

en las tardes de la desesperanza,

se posa en mi hombro,

restituye los colores en tu ausencia.




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