Vi el juego de dos niños
uno agarraba al otro de la manga
giraban en círculos
a la rueda rueda
otra niña no fue invitada
pero trataba de sumarse a la ronda
uno de los niños le hacía al otro
lances de cosquillas.
Luego, luego, terriblemente, miré bien
el espejismo de la ciudad se liberó de pronto
el indigente estaba armado
pero ya no atacaba al hombre
este, en cambio, le hacía lances al vientre
el sol de la tarde ya no brillaba en el cuchillo
la sangre del mendigo lo opacaba
la mujer trataba de impedir la ronda
de la muerte.
Era inútil ya.
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