Escucho todavía
el silbido del ave al deslizarse por el aire
cuando sigue en su vuelo, obediente
las líneas del destino
y del horizonte
-superpuestas a esta altura de la tarde-
y se acerca al sol como una brizna
que se lanza a la simple fogata universal
escucho también tu llanto afuera
arriba
tan cerca
tan lejos
más allá del polvo el hierro los ladrillos
que no soportaron la palabra de la tierra
escucho tu llanto y es arrullo
hermosa melodía donde el agua oculta de tu cuerpo
nace
a la pálida tarde
y es el rocío humano
y la esperanza
aquí abajo
atrapado en lo que fue un sueño
vivo
vivo todavía
aprieto con mi mano herida
el polvo que seré yo cuando muera
no hoy
afuera
un llanto me sostiene
y me marca el camino
lejos de las ruinas de esta casa
hacia mi hogar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario