Estúpida verdad de la roca
boca pagana del infierno
te nos lanzaste encima como fiera
jugaste al abrazo febril del homicida.
Árida tierra compactada
venganza del objeto
tus nervios de hierro
tus tendones de escayola
tus huesos de cemento
agazapados tantos años…
Fingiste darnos el hogar
maquillaste en cálido refugio
lo que al final fue trampa.
Pocos segundos bastaron para invertir la fórmula:
de techo y cobijo a máquina de la muerte.
Ciudad mía, culminación del terco aventurero
abre ya tus mandíbulas
nos ha quedado clara
la fragilidad de nuestras pieles.
Suaviza tu furia de concreto
recibe otra vez la paz de la montaña
comprendimos el idioma de tu furia
padecimos la transformación del muro
en tapia…
No nos perteneces, está claro
por mucho que labremos, roca
por mucho que apilemos una a una
tu genealogía de basalto.
Ya es hora de cesar tu implacable justicia
volveremos a edificar nuestras torres
barreremos con calma los cristales
guardaremos silencio
mientras el polvo se asienta
todo volverá a ser como antes
menos nosotros.
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